Lenin: 1902: Breves enseñanzas del ¿Qué hacer?
DEBEMOS IR A TODAS LAS CLASES DE LA POBLACION. ¿QUE ES SER VANGUARDIA?
Hemos dicho que el socialdemócrata, si es partidario, no
sólo de palabra, del desarrollo polifacético de
la conciencia política del proletariado, debe "ir
a todas las clases de la población". Surgen varias
preguntas: ¿Cómo hacerlo? ¿Tenemos fuerzas suficientes
para ello? ¿Existe una base que permita realizar esta labor
entre todas las demás clases? ¿No implicará
eso abandonar, o conducirá a abandonar, el punto de vista
de clase? Examinemos estas cuestiones.
Demos "ir a todas las clases de la población"
como teóricos, como propagandistas, como agitadores y como
organizadores. Nadie pone en duda que la labor teórica
de los socialdemócratas debe orientarse a estudiar todas
las peculiaridades de la situación social y orientarse
a estudiar todas las peculiaridades de la situación social
y política de las diversas clases. Pero se hace muy poco,
poquísimo, en este sentido, desproporcionadamente poco
si se compara con la labor tendiente a estudiar las peculiaridades
de la vida fabril. En los comités y en los círculos
podremos encontrar personas que incluso estudian a fondo especialmente
algún ramo de la siderurgia; pero apenas encontrarán
ejemplos de miembros de las organizaciones que (obligados por
una u otra razón, como sucede a menudo, a retirarse de
la labor práctica) se dediquen de manera especial a reunir
datos sobre algún problema actual de nuestra vida social
y política que pueda servir de motivo para desplegar una
labor socialdemócrata entre otros sectores de la población.
Cuando se habla de la poca preparación de la mayoría
de los actuales dirigentes del movimiento obrero, es forzoso recordar
asimismo la preparación en este aspecto, pues está
ligada también a la concepción "economista"
del "estrecho contacto orgánico con la lucha proletaria".
Pero lo principal, por supuesto, es la propaganda y la
agitación entre todos los sectores de la población.
El socialdemócrata de Europa Occidental ve facilitada esta
labor por las reuniones y asambleas populares, a las que asisten
cuantos lo desean, y por la existencia del Parlamento,
en el cual el representante socialdemócrata habla ante
los diputados de todas las clases. En nuestro país
no tenemos ni Parlamento ni libertad de reunión; pero sabemos,
sin embargo, organizar reuniones con los obreros que quieren escuchar
a un socialdemócrata. Debemos saber también
organizar reuniones con los componentes de todas las clases de
la población que deseen escuchar a un demócrata.
Porque no es socialdemócrata quien olvida en la práctica
que "los comunistas apoyan por doquier todo movimiento revolucionario";
que, por ello, debemos exponer y recalcar ante todo el pueblo
los objetivos democráticos generales, sin ocultar en
ningún momento nuestras convicciones socialistas. No es
socialdemócrata quien olvida en la práctica que
su deber consiste en ser el primero en plantear, acentuar
y resolver todo problema democrático general.
"¡Pero si no hay nadie que no esté de acuerdo
con eso!" -nos interrumpirá el lector impaciente-,
y las nuevas instrucciones a la redacción de Rab. Dielo,
aprobadas en el último Congreso de la Unión, dicen
con claridad: "Deben servir de motivos para la propaganda
y la agitación políticas todos los fenómenos
y acontecimientos de la vida social y política que afecten
al proletariado, bien directamente, como clase especial, bien
como vanguardia de todas las fuerzas revolucionarias en la
lucha por la libertad" (Dos congresos, pág.
17. La cursiva es nuestra). En efecto, son palabras muy justas
y muy buenas, y nos consideraríamos satisfechos por completo
si "Rabócheie Dielo" las comprendiese,
si no dijese, al mismo tiempo, otras que los contradicen.
Pues no basta con titularse "vanguardia", destacamento
avanzado; es preciso, además, actuar de tal modo que todos
los otros destacamentos vean y estén obligados a reconocer
que marchamos a la cabeza. Y preguntamos al lector: ¿es que
los componentes de los demás "destacamentos"
son tan estúpidos que van a creernos como artículo
de fe cuando hablamos de la "vanguardia"? Imagínense
de manera concreta el siguiente cuadro. En el "destacamento"
de radicales o de constitucionalistas liberales rusos instruidos
se presenta un socialdemócrata y declara: Somos la vanguardia;
"nuestra tarea consiste ahora en dar a la lucha económica
misma, en la medida de lo posible, un carácter político".
Todo radical o constitucionalista que tenga dos dedos de frente
(y entre los radicales y constitucionalistas rusos hay muchos
que los tienen), no podrá menos de acoger con una sonrisa
semejantes palabras y decir (para sus adentros, claro está,
pues en la mayoría de los casos es diplomático ducho):
"¡Qué simple es esta "vanguardia"!
No comprende siquiera que es a nosotros, representantes avanzados
de la democracia burguesa, a quienes incumbe imprimir a la lucha
económica misma de los obreros un carácter
político. Porque también nosotros, como todos los
burgueses del Occidente de Europa, queremos incorporar a los obreros
a la política, pero sólo y precisamente a la
política tradeunionista y no a la política socialdemócrata.
La política tradeunionista de la clase obrera es cabalmente
la política burguesa de la clase obrera. ¡Y
la definición que esta "vanguardia" hace de su
tarea no es otra cosa que la fórmula de la política
tradeunionista! Dejemos, pues, que incluso se llamen socialdemócratas
cuanto quiera. ¡No soy un niño, no voy a acalorarme
por una cuestión de marbetes! Pero que no se dejen llevar
por esos nefastos dogmáticos ortodoxos, ¡que dejen
la "libertad de crítica" a quienes llevan inconscientemente
a la socialdemocracia al cauce tradeunionista!"
Y la ligera sonrisa burlona de nuestro constitucionalista se transformará en risa homérica cuando sepa que los socialdemócratas que hablan del papel de vanguardia de la social-democracia en el momento actual, cuando el elemento espontáneo prevalece casi por completo en nuestro movimiento, ¡temen más que nada "aminorar el elemento espontáneo", temen "aminorar la importancia del desarrollo progresivo de la monótona lucha cotidiana a expensas de la propaganda de ideas brillantes y acabadas", etc., etc.! ¡Un destacamento "avanzado" que teme presentar un "plan" audaz que deba ser aceptado incluso por quienes piensan de otro modo! ¿No confundirán la palabra vanguardia con la palabra retaguardia?